Reconocer al Señor, reconocer las gracias que recibimos de Ti.
A menudo pensamos que son nuestros méritos, nuestras artes, nuestra inteligencia. No queremos ver que todo es obra tuya y no nuestra. Y no soy agradecida… Agradecer el aire que respiramos, el techo bajo el que dormimos y las paredes que nos cobijan, el plato en la mesa, el trabajo, la salud. Agradecer los amigos, los hermanos de comunidad.

Agradecer el don de la fe y sentir el deseo, la necesidad, de transmitirlo a los demás. Que pueda mirarlo todo de nuevo cada dia como lo que es: la obra de tus manos!

Y a ti, ¿qué te dice Jesús en el Evangelio de hoy?